El sábado 23 de marzo, estuvimos encontrándonos en la
Escuela Popular Charrúa Etriek, para hacer memoria y pensar y reflexionar sobre
la Verdad y la Justicia.
Comenzó el encuentro con la interpretación de “Canción de Alicia
en el país…”, de Charly García, y de “Quien quiera oír que oiga”, de Nebbia y
Mignona, a cargo de Javier Álvarez.
Continuó Héctor Santomil leyendo algunos poemas y dando
comienzo a una charla que se transformo en un pequeño debate del que también
participaron Javier, y Andrea Barreto, en torno a cómo hacer más efectiva una
mayor concientización sobre la incidencia en la cotidianidad de hoy día, aquellos
hechos acontecidos hace treinta y siete años.
Luego, Misión Camila –Héctor, Andrea y su hijo Francisco
Santomil-, interpretaron una canción de autoría propia.
Los mismo hizo luego
Seuer Montec –Javier, y Gabriela Pérez-.
Luego, Camila Santomil y Hebe Álvarez en guitarra y voz, y
Sofía Alarcón y Karen Llanán en voz, interpretaron la canción “Recuérdame”, de
Julio Tecunseh.
Cerrando la parte musical Hector, Andrea y, Gastón y Diego
Álvarez, hicieron dos canciones alusivas a la fecha, como se venía
desarrolando.
Continuando, se proyectaron los videos: “Por qué cantamos”,
un aporte del grupo “Renacer Social”, y “Dibujando por la Memoria”, realizado
por Andrea y Héctor con gurises del Barrio San Jacinto.
Antes de la proyección de la película programada, María José Silva, de Renacer Social, leyó unas
palabras tendiendo lazos, significados y relaciones entre el pasado y el
presente.
Para finalizar, se proyecto la película “Infancia clandestina”.
Es la historia de Juan, un niño de 12 años, y su familia. Es una historia de militancias, de clandestinidad y de amores. Donde los deseos se pueden convertir en realidad y también pueden desaparecer. Donde se puede ser feliz y también desdichado. Juan está clandestino, tiene otro nombre al igual que toda su familia: Su mamá Charo, su papá Daniel y su adorado Tío Beto. Juan se llama Ernesto. En el barrio y en la escuela lo conocen así. Pero en su casa es simplemente Juan. Estos dos mundo, Juan y Ernesto, conviven, colisionan y se retro-alimentan hasta un punto en que Juan no podrá sostenerlo más y querrá comenzar su propia clandestinidad con su gran amor que es María, una niña que conoce en la escuela. ¿Acaso el amor y la fe en lo posible podrá cumplir los deseos de Juan y su familia? ¿Acaso los “Sueños de Juventud” podrán dejar su semilla?