domingo, 24 de marzo de 2013

Día de la Memoria, por la Verdad y la Justicia.


El sábado 23 de marzo, estuvimos encontrándonos en la Escuela Popular Charrúa Etriek, para hacer memoria y pensar y reflexionar sobre la Verdad y la Justicia.

Comenzó el encuentro con la interpretación de “Canción de Alicia en el país…”, de Charly García, y de “Quien quiera oír que oiga”, de Nebbia y Mignona, a cargo de Javier Álvarez.
Continuó Héctor Santomil leyendo algunos poemas y dando comienzo a una charla que se transformo en un pequeño debate del que también participaron Javier, y Andrea Barreto, en torno a cómo hacer más efectiva una mayor concientización sobre la incidencia en la cotidianidad de hoy día, aquellos hechos acontecidos hace treinta y siete años.

Luego, Misión Camila –Héctor, Andrea y su hijo Francisco Santomil-, interpretaron una canción de autoría propia.


 Los mismo hizo luego Seuer Montec –Javier, y Gabriela Pérez-.

 
Luego, Camila Santomil y Hebe Álvarez en guitarra y voz, y Sofía Alarcón y Karen Llanán en voz, interpretaron la canción “Recuérdame”, de Julio Tecunseh.
Cerrando la parte musical Hector, Andrea y, Gastón y Diego Álvarez, hicieron dos canciones alusivas a la fecha, como se venía desarrolando.
Continuando, se proyectaron los videos: “Por qué cantamos”, un aporte del grupo “Renacer Social”, y “Dibujando por la Memoria”, realizado por Andrea y Héctor con gurises del Barrio San Jacinto.

 Antes de la proyección de la película programada,  María José Silva, de Renacer Social, leyó unas palabras tendiendo lazos, significados y relaciones entre el pasado y el presente.

Para finalizar, se proyecto la película  “Infancia clandestina”.
Es la historia de Juan, un niño de 12 años, y su familia. Es una historia de militancias, de clandestinidad y de amores. Donde los deseos se pueden convertir en realidad y también pueden desaparecer. Donde se puede ser feliz y también desdichado. Juan está clandestino, tiene otro nombre al igual que toda su familia: Su mamá Charo, su papá Daniel y su adorado Tío Beto. Juan se llama Ernesto. En el barrio y en la escuela lo conocen así. Pero en su casa es simplemente Juan. Estos dos mundo, Juan y Ernesto, conviven, colisionan y se retro-alimentan hasta un punto en que Juan no podrá sostenerlo más y querrá comenzar su propia clandestinidad con su gran amor que es María, una niña que conoce en la escuela. ¿Acaso el amor y la fe en lo posible podrá cumplir los deseos de Juan y su familia? ¿Acaso los “Sueños de Juventud” podrán dejar su semilla?







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