(“en pata”-gonia)
Son casi la una de la mañana. La noche me encuentra aislado, varado a veras de esta mítica ruta 3. Gente que viene, gente que va; desde europeos -iniciando sus apasionantes viajes épicos por los singulares confines desérticos- hasta las caravanas de mensúes -que regresan al norte ya finalizando la temporada de esquila-. Los observo inquieto, toda esta organización me desvela, me insita a contemplar cada rasgo de su vida, de su subsistencia...
...Me detengo un momento invadido por el palpito de un recuerdo y es donde comienzo a plantearme la realidad desde días pasados, cuando por esas casualidades del destino, surge la posibilidad de integrarme y participar en el traslado de una colecta pronta a ser destinada a los pueblos mas castigados y desamparados del impenetrable chaqueño. Trato de conciliar estas dos vivencias, pero no se por donde empezar.
Leo en el diario, los títulos lo dicen todo: -Caleta Olivia “petroleros cortan ruta, pidiendo un incremento de sueldo, el que rondaría en 15.000”- las imágenes, aun intactas en mi memoria, desnudan la otra cara, el otro extremo, en resumen, la marginalidad con la que conviven a diario aquellos nativos del chaco que a pesar de todo el derrote impuesto por los dueños del mundo, con dignidad aun apelan a la vida. Expuestos a las adversidades del medio ambiente, entre distancias, entre el no saber si se presentará llegado el mediodía aquel sustento que los regrese de la desolación. La incertidumbre traducida en un plato de comida...
Dos extremos extraordinariamente contradictorios en un mismo país: por un lado la lucha cruelmente ambicionada de un mundo que se teje del olvido, de la indiferencia, del confort que va escalonando, haciendo de la verdad mas bien un reflejo bizarro de los ideales europeos, (y por que no, yanquis) y esta otra forma de estar, mendigando las sobras, los retazos de una tierra envuelta en la miseria. La identidad; que no ha cesado para muchos de los que hoy conviven con sus costumbres ancestrales.
Son casi la una de la mañana. La noche me encuentra aislado, varado a veras de esta mítica ruta 3. Gente que viene, gente que va; desde europeos -iniciando sus apasionantes viajes épicos por los singulares confines desérticos- hasta las caravanas de mensúes -que regresan al norte ya finalizando la temporada de esquila-. Los observo inquieto, toda esta organización me desvela, me insita a contemplar cada rasgo de su vida, de su subsistencia...
...Me detengo un momento invadido por el palpito de un recuerdo y es donde comienzo a plantearme la realidad desde días pasados, cuando por esas casualidades del destino, surge la posibilidad de integrarme y participar en el traslado de una colecta pronta a ser destinada a los pueblos mas castigados y desamparados del impenetrable chaqueño. Trato de conciliar estas dos vivencias, pero no se por donde empezar.
Leo en el diario, los títulos lo dicen todo: -Caleta Olivia “petroleros cortan ruta, pidiendo un incremento de sueldo, el que rondaría en 15.000”- las imágenes, aun intactas en mi memoria, desnudan la otra cara, el otro extremo, en resumen, la marginalidad con la que conviven a diario aquellos nativos del chaco que a pesar de todo el derrote impuesto por los dueños del mundo, con dignidad aun apelan a la vida. Expuestos a las adversidades del medio ambiente, entre distancias, entre el no saber si se presentará llegado el mediodía aquel sustento que los regrese de la desolación. La incertidumbre traducida en un plato de comida...
Dos extremos extraordinariamente contradictorios en un mismo país: por un lado la lucha cruelmente ambicionada de un mundo que se teje del olvido, de la indiferencia, del confort que va escalonando, haciendo de la verdad mas bien un reflejo bizarro de los ideales europeos, (y por que no, yanquis) y esta otra forma de estar, mendigando las sobras, los retazos de una tierra envuelta en la miseria. La identidad; que no ha cesado para muchos de los que hoy conviven con sus costumbres ancestrales.
Como hacer entonces un resumen de la inquebrantable brecha que existe entre estos dos polos.
Hay una extraña tensión en la convivencia de las mismas. La impotencia se apodera realzando la violencia de quienes salen damnificados de toda esta situación, el otro lado del asunto, mientras tanto, a la fuerza intenta contener la contraofensiva desplegada desde marginalidad; en los suburbios de la exclusión social...
Rescatando y desatormentando el caos de la confusa identidad, emergen organizados(y hasta improvisados a veces) distintos grupos de individuos entregados por mera sensibilidad. Proponiendo desde abajo un cambio de visión, complementándose desde la solidaridad y respondiendo solamente al bello estimulo de los que aman y amarán la vida, fuera de todo tipo de intencionalidad religiosa, política o de índole irracional.
Prueba de ello son las personas que unidas forjaron una verdadera alianza en este ultimo viaje al impenetrable, como también lo es la alternativa cultural independiente, en entre ríos, y lo debe estar siendo cualquier individuo en este mundo que comprenda y asuma su utilidad para mejorar los aspectos sombríos de un país que padece una enorme ceguera, de espaldas al legado humano que nos han infundado aquellos quienes, antes que nosotros, supieron cultivar de enseñanza y respeto a la madre tierra.
Hoy mas que nunca deberíamos interpretar.

Prueba de ello son las personas que unidas forjaron una verdadera alianza en este ultimo viaje al impenetrable, como también lo es la alternativa cultural independiente, en entre ríos, y lo debe estar siendo cualquier individuo en este mundo que comprenda y asuma su utilidad para mejorar los aspectos sombríos de un país que padece una enorme ceguera, de espaldas al legado humano que nos han infundado aquellos quienes, antes que nosotros, supieron cultivar de enseñanza y respeto a la madre tierra.
Hoy mas que nunca deberíamos interpretar.
Manuel plaza
(desde tres cerros- sta cruz.
capital del desierto)
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